INFORMES


Alejandro Salas Ramos

El viaje de estudios a Gibraltar ha sido una experiencia buena. Buena en el sentido de que como conmilitones nos acercamos más los unos a los otros y nos conocimos nuevamente desde otro ángulo: este es el de convivir en una casa (la mayoría de los estudiantes del instituto español que estuvieron presentes), hablar sobre sus intereses y sus proyectos, cocinar, comer, jugar al tutto, hacer música, reírse mucho, festejar y hasta limpiar la casa después de ello todos juntos. Y no solamente los estudiantes. A mi parecer, nos abrimos todos un poquito y nos invitamos el uno al otro a conocer su vida que para cada uno transcurre paralelamente a la vida universitaria, la vida académica. Este viaje en grupo me enriqueció mucho en cuanto al aspecto personal que lamentablemente pierde su importancia en la sala de clases.

 

Los viajes de estudios son importantísimos por la autenticidad de los datos que se colectan para los proyectos. El nuestro no ha sido una excepción a esta regla. Como es sabido, no se puede representar la realidad por completo, sino que siempre queda una pequeña pieza que queda absorbida en la abstracción. Así ocurre también con los aspectos lingüísticos de un lugar y las descripciones del paisaje lingüístico de este: como preludio del viaje de estudios nos habíamos ocupado extensamente con el fenómeno del llanito (o yanito) que es el rasgo lingüístico gibraltareño por antonomasia. Sin embargo, al llegar a la pequeña punta al sur de Andalucía mirando hacia África nos percatamos de que, si los Gibraltareños hablan algo, es el inglés o sino el andaluz occidental más bello que uno pueda imaginarse.

 

La fuerte identificación con el Reino Unido solo puede quedar claro al contemplarla uno mismo en la ciudad bajo el Peñón. Esto es lo que percibe uno con los ojos, es totalmente diferente a lo que uno oye ambulando por las calles, por ejemplo la Main Street: «Hola, mira, estoy charlando con esta lady» o «¿Have you had breakfast ya?». Esta mezcla interesante de los dos idiomas solo se nos presentó así in situ y no nos hubiésemos haber podido dar cuenta de ello leyendo meramente un trabajo sobre Gibraltar.


Alicia López

Un viaje de estudios es una experiencia inigualable y llena de ventajas para la elaboración de un proyecto dentro de cualquier ámbito, me atrevería a decir yo, y en nuestro caso en el de la lingüística. El traslado temporal a un entorno social y lingüístico totalmente diferente al acostumbrado permite adentrarse al tema de manera ideal en todos los contextos, cosa que no sería posible de llevar a cabo desde la distancia y en particular en lo que a la lingüística se refiere. Con esto quiero decir que llevar a cabo un trabajo de campo in situ es aprovechar al máximo las posibilidades de percibir el habla en todas sus realizaciones espontáneas y dimensiones sociales para su posterior análisis.

 

Como la profesora Bürki muy bien dice, no existe la planificación perfecta de un proyecto, pues siempre pueden ocurrir cosas inesperadas como también pueden surgir problemas que el investigador no haya podido tomar en cuenta con anterioridad, sin importar lo rigoroso que haya sido la elaboración de la metodología. Con otras palabras, un proyecto es un proceso que se encuentra en todo momento en constante transformación y que precisa de la creatividad y del empeño del investigador para su óptima realización. La mayoría de nosotros se ha tropezado con dificultades e interrogantes ya en el primer día de trabajo en Gibraltar, y es por eso que el apoyo a toda hora y la paciencia infinita de la profesora Bürki nos han sido una ayuda y un alivio a cada uno de nosotros.

 

No quisiera terminar esta aportación sin aludir a las lindas charlas y momentos vividos con mis compañeros de viaje, lo cual en un primer momento definitivamente no era la meta o el objetivo del viaje de estudios, y sin embargo, sí que condujo a que éste se convierta en una experiencia sin igual no solo en cuanto a la formación académica, sino también en el plano de la vida personal. Ya el hecho de viajar juntos con un mismo objetivo nos unió desde un primer momento, así que los intercambios amistosos en las mañanas, durante las meriendas, excursiones, atardeceres y cenas juntos, en los cuales hablábamos sobre el presente y el futuro motivándonos mutuamente, no fueron sino lo más natural del mundo.

 

Espero que muchos otros estudiantes tengan la posibilidad de aprovechar de las ventajas y de las lindas y fructíferas experiencias que trae consigo un viaje de estudios, pues para mí la investigación de campo fue definitivamente algo muy necesario y enriquecedor dentro de mi formación académica.


Angélique Gómez López

Este seminario ha sido la oportunidad de descubrir Gibraltar, una pequeña parte de Gran Bretaña situada en la Península Ibérica con características socio-culturales muy peculiares por las que nos hemos interesado en esta clase. Al principio, desde nuestra aula de seminario teorizábamos sobre esta pequeña parcela de territorio británico y su panorama lingüístico, ya que ese es el asunto que nos atañe. ¿Cómo es Gibraltar? ¿Qué lenguas se hablan realmente? ¿Qué es el yanito? Estas eran algunas de nuestras preguntas hasta finalmente poder comprobar con nuestros propios ojos la realidad lingüística y social de Gibraltar y así poder contestar algunas de nuestras preguntas. Para ello, cada uno de los participantes en el viaje realizamos un proyecto individual que trataba algún aspecto socio-lingüístico o cultural de Gibraltar. Por mi parte, me centré en la comunicación no verbal en Gibraltar y las influencias del español sobre el inglés en los gestos realizados durante la interacción. Para mi estudio, llevé a cabo unas entrevistas con estudiantes gibraltareños, lo que fue muy enriquecedor porque además de constatar hechos relacionados con mi investigación, pude observar muchos otros aspectos sobre los gibraltareños de los que no me habría percatado de no haber participado en esta excursión. La oportunidad de realizar un proyecto in situ es única: ofrece oportunidades y puntos de vistas distintos sobre el tema de estudio además de dar una visión general del lugar estudiado. Resulta muy emocionante y motivante poder llevar un trabajo de seminario de esta manera; el hecho de realizar un viaje para hacer un trabajo lo vuelve más interesante y nos implica de una manera distinta a lo habitual. Además de lo didáctico y beneficioso que puede resultar académicamente, a nivel humano ha sido una experiencia también muy enriquecedora. En el grupo, se han creado relaciones distintas de las que se pueden dar en otra asignatura ya que, por supuesto, no todo fue trabajar. De una semana entera, también encontramos momentos para visitar el lugar, reunirnos con el grupo de clase para pasar buenos ratos y disfrutar. En resumen, mi experiencia en este viaje de estudio ha sido muy positiva. He ampliado mis conocimientos en un ambiente favorecedor para el trabajo a la vez que he vivido una experiencia humana única. Por ello, estoy muy agradecida tanto a mis compañeros por los buenos ratos como, por supuesto, a las personas encargadas de organizar el viaje y a los profesores que nos acompañaron, sin los cuales este viaje no había sido posible.


Janine Figueiredo

La Lingüística es un área de estudios muy interesante y a lo largo de mis estudios he tenido la suerte de investigar ciertos temas a través de cuales he aprendido mucho. Sin embargo, siempre nos quedamos en el nivel teórico. Es justamente ahí donde entra el viaje de estudio que nos posibilita estudiar un fenómeno lingüístico en el lugar donde aparece. En nuestro caso, el tema del seminario fue Gibraltar y su fenómeno en cuanto a la convivencia de las dos lenguas inglés y español. En las primeras semanas hemos aprendido mucho sobre la situación lingüística en ese territorio que políticamente pertenece a Gran Bretaña. Hemos podido hacernos una imagen a partir de textos y vídeos. Sin embargo, todo eso queda en un nivel teórico. Lo hemos aprendido, pero no lo hemos visto ni vivido. Para pasar del nivel teórico al nivel práctico tenemos que irnos a Gibraltar y observar in situ si lo que hemos leído en los textos y visto en los vídeos corresponde a la realidad. En el caso de nuestro seminario hemos leído y discutido mucho sobre lo que es el yanito. Creo que, antes de ir a Gibraltar, cada uno tenía en su cabeza una idea de lo que era y al llegar ahí nos dimos cuenta de cómo la realidad divergía de la visión que teníamos. Por lo menos en mi caso, lo que yo pensaba que era el yanito, no fue lo que yo finalmente encontré en las calles de Gibraltar. Eso fue sin duda uno de los aspectos más interesantes: observar el uso de las dos lenguas.

 

Pero el viaje de estudios no sólo sirve para estudiar un aspecto del marco del seminario in situ. Es un viaje que hacemos con otros estudiantes de español, algunos que conocemos mejor y otros apenas. Como un grupo de estudiantes habíamos alquilado una casa, nos juntábamos siempre ahí, invitando los que no dormían en la misma casa. Cenamos todos juntos y hablamos de muchas cosas. En esos momentos el seminario y nuestra investigación no eran temas principales de nuestras discusiones, pero sí asuntos personales, cosas que teníamos en común y mucho más. Pasamos de un grupo de seminario a un grupo de amigos. Eso lo veo incluso ahora, de vuelta en Suiza, en el seminario. Hay una cercanía que no existe con los demás estudiantes.

 

Un viaje de estudio es entonces mucho más que un simple viaje para estudiar algo. Es una oportunidad de ver in situ lo que aprendemos en nuestra carrera. Es, además, una oportunidad de compartir esas vivencias con nuestros compañeros que a lo largo de ese viaje se convierten en amigos.


Jonas Lingg

El viaje de estudios a Gibraltar fue una experiencia muy interesante porque nos abrió perspectivas metodológicas que aún no habíamos implementado en investigaciones pasadas (por ejemplo entrevistas con personas autóctonas o análisis del paisaje lingüístico en un ámbito aun relativamente hispanizado).

 

Al tratarse de un país perteneciente al Reino Unido, pero que hace frontera directa con Andalucía, además de ofrecer una historia particular de conflictos entre estas dos naciones, ambas lenguas (español e inglés) están presentes en los siete kilómetros cuadrados habitados por la población llanita. Por estos hechos me interesó entrevistar a jóvenes gibraltareños sobre sus creencias lingüísticas hacia el español, el inglés y hacia la variedad lingüística llamada llanito y también analizar su entorno lingüístico, es decir, el paisaje lingüístico que los rodea.

 

Pensé que la Universidad de Gibraltar sería un marco de investigación relativamente parecido a las universidades de Suiza, repletas de estudiantes. Desafortunadamente dicha universidad, que abrió sus puertas en septiembre de 2015, aún no cuenta con un número de estudiantes que presentara un gran grupo de posibles participantes, lo que dificultó el proceso de conseguir los datos. Finalmente, tras muchas horas sentadas en el Lobby de la institución universitaria logré coleccionar suficientes datos para poder investigar dichas creencias lingüísticas. Fue la primera vez que salí al campo para coleccionar datos cualitativos a través de entrevistas y, a pesar de que sea un método muy productivo e interesante requiere una preparación minuciosa previa, como por ejemplo una extensa prueba piloto.

 

El interés de los participantes fue grande, aunque no tuvieran mucho tiempo para las entrevistas porque estaban en plena semana de exámenes. No obstante, les animó bastante que estudiantes de la pequeña capital de Suiza se interesaran por cómo hablaran los gibraltareños. El paisaje lingüístico, a su vez, no presentó ningún problema en cuanto a la colección de los datos. Al tratarse de un establecimiento público, pude moverme libremente por todos los rincones de la pequeña universidad.

 

A parte de la investigación, también fue un viaje productivo en lo que concierne la cohesión social del grupo de estudiantes que nos acompañó a Gibraltar. Gran parte estuvo hospedada en una casa grande, con piscina, que funcionó como punto de encuentro para todos los estudiantes de nuestro instituto para cenar, para discutir sobre los proyectos y para descansar. A todo esto también tuvimos cuatro citas oficiales (una cena de inicialización y otra de cierre, una conferencia formal con el Sr. Weston y una cita informal con el Sr. Vallejo) que contribuyeron a que la semana tuviera una cierta estructura y ofreció oportunidades de intercambiar con estudiantes del Departamento de Inglés de la Universidad de Berna.

 

En resumen, fue un viaje maravilloso, tanto en el ámbito de investigación como también en lo social. Quisiera agradecer a la Sra. Bürki y al Sr. Britain por la experiencia que nos posibilitaron mediante este proyecto y también por la agradable compañía durante el viaje. Para estudiantes que tengan la oportunidad de participar en similares proyectos, se les lo recomiendo mucho.


Lucía Díaz Sarmiento

Durante mi estancia en Gibraltar tuve la ocasión de recorrer todo el peñón, dado que mi marco de estudio han sido los establecimientos gastronómicos con rasgos hispanos en sus nombres. Además, en mi ruta preestablecida he tenido ocasión de toparme con algún que otro estableci- miento interesante que no tenía nombre hispano, pero sí un paisaje semiótico hispano.

 

En cuanto a las cartas de los menús, se percibe la fre cuencia y posición del inglés y del español de manera variada, puesto que algunos establecimientos solo tienen su carta en inglés, otros en inglés y seguido el español, otros primero el español antes que el inglés o solo en español. Una anécdota particular: cuando estuvimos tomando nos unas cañas en la terraza del restaurante The Tunel después de una larga jornada de trabajo, nos percatamos de que su menú estaba todo en inglés pero en la portada de la carta ponía Menú, a pesar de que este es un establecimiento sin nombre hispano o vinculo con lo hispano.

 

La verdad que me ha resultado fácil establecer mi corpus de trabajo y mayormente me he co- municado en español. Solamente he vivido tres casos de situaciones menos agradables y  de menos colaboración porque no me permitieron que tomara fotos en su establecimiento. En un solo caso habían desarrollado desconfianza al haberles hablado primero en español y luego en inglés, debido a lo mal mal visto que está el español.

 

El viaje de estudios ha sido enriquecedor tanto como experiencia práctica para la experiencia de realizar trabajos de campo, así como también en cuanto a la convivencia personal con mis compañeros. Hemos trabajado intensamente en nuestros proyectos e intercambiado opiniones o vivencias. Incluso, hemos podido disfrutar de una visita guiada por el casco histórico gibraltareños, de dos cenas con todo el grupo y una mini excursión al hábitat del los famosos monos del peñón. Asimismo, ha sido muy interesante disfrutar de la conferencia con Dr. Daniel Weston sobre el yanito/llanito. También nos entretuvimos con Tito Vallejo en una charla un tanto informal, donde nos presentó entre otras cosas una serie de vocablos del yanito/llanito recolectados en su diccionario gibraltareño.

 

En definitiva, ha sido una experiencia inolvidable de trabajo de campo in situ, donde hemos aprendido a sensibilizarnos hacia una diversa percepción de un ámbito de estudios lingüísticos. Además, es bonito disfrutar viendo cómo se aplican los modelos teóricos y cómo funciona la metodología a la hora de estar en un ambiente práctico en movimiento. De esta forma, uno es consciente que los proyectos en la práctica deben ser modificados y adaptados a lo que uno va presenciando en el lugar de estudio conforme se avanza.


Margarita Toledano

Me siento muy contenta de haber podido participar en el viaje de estudios a Gibraltar y aprecio mucho de que la Universidad de Berna lo haya hecho posible.

 

La organización previa del proyecto individual y luego su realización in situ me sensibilizaron para elaborar un trabajo de investigación. Me parece una práctica muy lograda el hecho de que pudimos aplicar en nuestro trabajo de campo todo lo aprendido en los semestres anteriores.

 

En Gibraltar tuvimos la ocasión de entrar en contacto con sus habitantes. Para nuestro proyecto elaboramos una entrevista con preguntas abiertas y cerradas que nos dio, entre otras cosas, la posibilidad de entender las actitudes, prejuicios y visiones que la gente tiene hacia su lengua.

 

Me pareció bastante interesante que algunos gibraltareños son conscientes de que el yanito está presente en su vida diaria. Sin embargo, cada persona tiene su propia explicación de lo que realmente es el yanito. Para unos es una variedad lingüística como otras, para otros debería ser proclamada lengua oficial, y algunos lo definen simplemente como un cambio de código entre el español y el inglés.

 

Además, conversar con los gibraltareños, me enseñó a entender cómo vive esta gente, qué ideologías políticas tiene y cómo se percibe a sí misma frente a los españoles y a los británicos que residen en el Reino Unido.

 

Nuestro proyecto consistió en buscar huellas del español, inglés y yanito en aseos de bares y restaurantes de Gibraltar. Aunque no encontramos mucho material, me pareció muy divertido este trabajo de campo.

 

Con respecto a nuestro grupo de estudiantes, me agradó mucho pasar un par de días con ellos. Pese a que nos veamos casi todos los días en clase, tuve la oportunidad de conocer mejor a algunos de ellos y tener buenas conversaciones. Me pareció también muy interesante el hecho de que intercambiamos nuestras experiencias hechas durante el día y de aprender algo sobre otros trabajos lingüísticos.

 

El viaje de estudios a Gibraltar fue una experiencia inolvidable y, en pleno semestre universitario, ¡un cambio agradable!


Rahel Fink

Visité Gibraltar en una primera ocasión mientras vivía en Granada durante mi Erasmus. Aquel viaje al peñón fue de tan solo un día y no me agradó en absoluto, por lo que juré que jamás volvería, pues, sinceramente, allí solo hay el peñón, la así llamada “Main Street” y la típica comida británica “Fish and Chips”, una alternativa muy poco convincente a las ricas y variadas tapas gratuitas de Granada. Tampoco me percaté en esa ocasión de la inmensa diversidad lingüística, pero sí pude percibir en una primera impresión, que Gibraltar quiere presentarse como puramente británica. De todos modos, como se trató de una visita cortísima, no tuve la posibilidad de hablar con ninguno de sus habitantes.

 

Cambié de parecer cuando se presentó la posibilidad de viajar de nuevo a Gibraltar, pero esta vez con mis compañeros de estudios. Influyó también en la decisión el hecho de que prefiero hacer investigaciones de campo en vez de quedarme en un despacho o en la biblioteca e ir documentándome en línea o con libros. En esta segunda oportunidad podría aprovechar mi creciente entusiasmo para innovar y planear mi propio proyecto universitario que, en comparación con otros, resultaba variado y excitante.

 

Así que preparé una entrevista con 19 preguntas que tenían como objetivo recabar información en cuanto a la actitud y el uso del inglés, del español y del llanito de los habitantes de Gibraltar y La Línea. Cuando hice la entrevista piloto comprobé que no se podía preguntar a todos los encuestados las mismas cuestiones porque dependía de la respuesta de la pregunta anterior. Por eso tuve que adaptar la forma de la entrevista a una construcción semi-estructurada, es decir, que las preguntas sirven como guía pero la conversación también se puede desarrollar en una dirección en particular. En general, la gente fue muy abierta y generosa, ofreciendo sin reparo su tiempo para hacer la entrevista conmigo. Es posible que en ello tuvo algo que ver mi elección previa de los encuestados, pues sobre todo conversé con gente que estaba sentada en los bancos e incluso en ocasiones entré en las tiendas que tenían pocos clientes en ese momento, lo que me permitía entrevistar a los vendedores sin riesgo de importunarlos.

 

Me sorprendió que los encuestados fueran bastante extremos en cuanto a posicionarse en un continuum del bilingüismo. Así pues, en Gibraltar, de seis informantes, solamente uno hablaba ambas lenguas y tampoco fue muy diferente la situación en La Línea. Allí, a excepción de una sola persona, todos se posicionaron más cerca del extremo español y estuvieron bastante lejos del bilingüismo que yo había supuesto para ambos lugares.

 

Creo que la oportunidad del trabajo de campo me ha mostrado la variedad lingüística que existe tanto en Gibraltar como en La Línea. Sin embargo, soy consciente de que doce informantes de cada población son muy pocos para tener una descripción de la realidad.


Sara Carreira Higuero

El viaje de estudios fue para mí una experiencia totalmente positiva y amplió muchísimo mi conocimiento sobre Gibraltar. Una semana me parece el tiempo adecuado para realizar investigaciones y obtener datos suficientes para un seminario en el máster. Además de eso, este viaje no solamente nos dio la posibilidad para entrar en el mundo de los investigadores lingüistas, sino también creo que nos fusionó a todos como un grupo de pequeños investigadores. Que mejor oportunidad para intercambiar opiniones y creencias entre nosotros estudiantes que en un viaje como este. En general, el viaje de estudio es la manera perfecta para adquirir un amplio conocimiento sobre lo que uno quiere investigar.

 

Ir a Gibraltar y entrar allí directamente en contacto con los participantes ha sido la mejor manera para entender verdaderamente cuan costosos son los trabajos de campo. Antes de partir, es importante tener una buena preparación de los métodos que se querrán aplicar al trabajo de campo y sobre todo haber hecho una prueba piloto para que luego no haya dificultades a la hora de realizar la investigación. Sin embargo, me he dado cuenta en Gibraltar durante la semana de estudio que esta manera de trabajar e investigar para el propio proyecto es para mí la manera más eficiente que hay para después poder realizar un trabajo minucioso. Al estar in situ en el lugar de la investigación entra uno en contacto de manera más directa con todo lo que le rodea. No hacen falta únicamente libros de teoría ni artículos para entender cuál es, en este caso, la realidad lingüística en Gibraltar. Con salir simplemente a la calle o, en mi caso ir a las escuelas y entrar directamente en contacto con los alumnos y las alumnas, uno puede concluir de ahí cómo se estructura la realidad lingüística entre los gibraltareños. Es justamente esto lo que me convence mucho de realizar trabajos de campo in situ: es una manera de investigar muy enriquecedora y que en general aporta a uno mucho más en poco tiempo que cuando uno únicamente se estudia miles de páginas teóricas en la biblioteca.


Tabea Krebs

El viaje a Gibraltar fue muy instructivo en muchos sentidos. Todos los participantes nos conocimos mucho mejor en dicho viaje, se crearon nuevas amistades y surgieron muchas conversaciones agradables. Sin embargo, lo más interesante e importante del viaje de estudio no fueron los nuevos contactos sociales, sino la experiencia de la investigación de campo in situ. Así yo misma tuve: lo que en un primer momento llamaría mala suerte, se convirtió en un segundo momento se convirtió en una experiencia impagable: antes del viaje de estudio planeé muy bien mi proyecto, tenía la idea y la estructura muy claras de lo que me esperaba y cómo lo iba a abarcar. Aquí en Suiza, dos semanas antes del viaje me propuse una investigación acerca de la situación lingüística en la publicidad en Gibraltar. Me había propuesto encontrar diferencias entre la publicidad y la lengua en uso en distintos lugares. De este modo pensé averiguar si la ubicación misma y la cercanía a lugares turísticos tienen influencia en la lengua usada en la publicidad. Desafortunadamente, o como ya lo he mencionado más arriba, posteriormente más bien una situación afortunada, la publicidad en Gibraltar no se parecía nada a lo que yo tenía en mente. Casi toda la publicidad que encontré estaba escrita únicamente en inglés.

 

Después de los primeros dos días en Gibraltar decidí cambiar mi proyecto por completo, pues en ese momento ya conocí mejor la realidad lingüística y sabía por dónde exactamente poner el foco. Finalmente decidí hacer una investigación acerca de la lengua en uso en las tiendas de la Main Street de Gibraltar. Con cortas conversaciones en más de 20 tiendas comprobaré cómo y en qué medida los vendedores y sus habilidades lingüísticas reflejan la primera impresión de la Main Street, que es sumamente británica. No solamente estoy muy feliz con mi nuevo proyecto y ansiosa de investigar y analizarlo bien, sino, sobre todo valoro mucho la lección más importante que aprendí en Gibraltar: no aferrarse demasiado a la idea y el camino planteados con anterioridad y mostrar cierta flexibilidad. Finalmente, la mejor planificación no sirve de mucho, si la situación actual y real es totalmente diferente. Por esta simple comprensión de la dinámica del trabajo empírico el viaje de estudio a Gibraltar ya valió la pena para mí y en un futuro seguramente siempre me acordaré de ello.


Thomas Glatthard

Gibraltar marca un espacio muy particular de Europa. Por un lado el Peñón simboliza una de las dos columnas de Hércules que se atribuye al refrán latín “Non plus ultra”, que todavía se encuentra en la bandera de España. Por otro lado  en un ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽la suerte, pten Semesterwoche. tipo de investigacines teesta es la ironía es un territorio británico ultramar desde el año 1704 que comparte la única frontera terrestre con España. Es de allí que surge nuestro interés lingüístico por la región y sobre todo por el fenómeno de contacto lingüístico que tiene una propia denominación: el yanito.

 

Fuimos, pues, a Gibraltar con la idea de investigar los movimientos bottom-up, para sacar una imagen de la realidad lingüística y tomar el pulso de las iniciativas alternativas y transgresivas de los gibraltareños. Los estudios de las narraciones espaciales, es decir de los grafittis, de Alastair Pennycook nos ofrecieron un punto teórico de partida que queríamos ampliar con un elemento que él no tomó en cuenta; sean scribblings (garabatos), graffiti tags (dibujos, marcas) o pegatinas, o sea las manifestaciones efímeras en el espacio de los baños que pertenecen a bares de subcultura o de ocio juvenil. Para concebir un paisaje lingüístico los estudios in situ no solo complementan el conocimiento del espacio, sino que lo moldean fuertemente. Esto posibilita resultados más amplios y un análisis con más profundidad.

 

Pero lo que encontramos fue una pequeña ciudad que está muy vigilada por las cameras de CCTV, que se presenta muy limpia desde las calles hasta los aseos y que tiene escaso interés por un discurso alternativo a partir de las paredes de los baños. Lo único que encontramos con cierta frecuencia fueron las pegatinas de clubes internacionales de fútbol, lo cual nos remitió a la fuerte potencia de identificación con el fútbol. En  consecuencia ampliamos el enfoque de la investigación y fuimos al Victoria Stadium, en el cual tienen lugar los partidos de la Gibraltar Football League. Esta liga consta de dos divisiones, cada uno de 10 equipos. Además añadimos el espacio virtual de la Gibraltar Football Association para buscar huellas lingüísticas del yanito. Mientras que en las paredes de los aseos no encontramos nada, en las paredes virtuales de Facebook, sí que había una presencia de rasgos del yanito.

 

La experiencia del estudio de campo conlleva un nuevo aspecto de investigación y de viaje. No sólo la interacción con los referentes de la variedad en cuestión permite profundizar el estudio y sirve para obtener una imagen auténtica, sino que también el intercambio con los demás estudiantes enriquecen los propios estudios además de la buena onda en el grupo que enriquece el recuerdo personal.

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